¡Qué lio! El almuerzo familiar puede convertirse en un enorme malentendido, especialmente si TOOODOS hablan al mismo tiempo. Confusiones, errores, gritos y grititos: ¡no te escucho! ¿Dijiste gato o pato? A veces, cuando las cosas se ponen muy enredadas, el teléfono descompuesto y las risas pueden ayudar a aliviar el desorden.